Luego de su desempeño en la crisis boliviana, su participación activa en el grupo de Puebla, su campaña pública por la libertad del ex presidente brasileño, Inazio Lula Da Silva, y su silencio sobre las manifestaciones violentas en Chile, está claro que el presidente electo, aún antes de asumir, quiere posicionarse como un líder regional.
Hoy Alberto Fernández viajará a Uruguay para darle su apoyo al candidato presidencial del Frente Amplio, Daniel Martínez, quien el domingo 24 disputará la segunda vuelta con Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional.
Alberto necesita que gane el Frente Amplio en Uruguay, para equilibrar fuerzas en el Cono Sur. Ni Piñera en Chile, ni Abdo Martínez en Paraguay y mucho menos Bolsonaro son o serán aliados ideológicos de la Argentina de Fernández que comenzará el 10 de diciembre.
El problema es que la Argentina está urgida de un liderazgo nacional, más que regional, que se ocupe cuanto antes de los temas urgentes del país, como la pobreza, el desempleo y la inflación.







