Las dos principales instalaciones petroleras de Arabia Saudita fueron blanco de los drones cargados de bombas por parte de los rebeldes Huthi yemeníes.
El objetivo de los 10 drones cargados de explosivos fueron refinerías en Abqaiq y Khurais, donde el gigante petrolero Aramco tiene la mayor planta de procesamiento de crudo del mundo y el segundo mayor depósito petrolífero respectivamente.
EE UU responsabilizó a Irán (que respalda a los Huthi) como responsable. “Teherán está detrás de cerca de 100 ataques en Arabia Saudí mientras Rohani y Zarif fingen involucrarse en la diplomacia”, escribió el secretario de Estado, Mike Pompeo, en Twitter.
Aunque la exportación de crudo por parte del reino Saudí no se vio afectada ya que poseen una amplia red de almacenamiento dentro y fuera del reino, es llamativo el alcance que tuvieron los ataques dado que las instalaciones bombardeadas se hallan a mil kilómetros de la región del noroeste de Yemen bajo control Huthi.
Por su parte, los rebeldes responsabilizan de los ataques a la propia Arabia por participar de los bombardeos que sufren desde 2015 y que pretenden desalojarlos de Saná, la capital yemení que tomaron meses antes.






