Construcción, industria y servicios logran que el gigante de sudamérica registre una tasa de crecimiento de 0,4% entre abril y junio dejando atrás 20 trimestres de caída
El dato es un alivio para el presidente Jair Bolsonaro que tiene varios frentes abiertos: los incendios en el Amazonas, los roces con Francia que pueden demorar la aprobación del tratado Mercosur-UE, su popularidad en baja y la crisis argentina, tercer socio comercial de Brasil.
De todas formas, si bien el avance de la economía es el doble de lo proyectado, no alcanza para garantizar que Brasil haya sorteado definitivamente la crisis de 2015-2016 cuando la actividad se desplomó un 8%. La recuperación ha sido una de las más lentas de la historia.






