La Unión europea y Gran Bretaña alcanzaron un acuerdo para que la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre se lleve a cabo el Brexit. Pero antes de ello, el parlamento británico debe ratificarlo y el gobierno conservador no cuenta con mayoría.
Este segundo acuerdo mantiene intactos los derechos de los ciudadanos europeos en el Reino Unido y la anuencia de Londres de saldar las cuentas pendientes con la UE, de casi 50.000 millones de euros.
Las modificaciones con respecto al acuerdo anterior – rechazado por el Parlamento británico – tienen que ver con la frontera con Irlanda y la futura relación entre la UE y el Reino Unido que ya no será privilegiada: serán rivales económicos en competencia.
En cuanto a Irlanda, se convino que Irlanda del Norte forme parte de la Unión Aduanera del Reino Unido pero también deberá cumplir con las reglas del Mercado Único Europeo, de esta manera, la frontera terrestre entre las dos Irlandas estará libre de controles y verificaciones aduaneras.
Este nuevo acuerdo traslada la incertidumbre a la isla, dejando despejado el panorama en el continente.






