Hace menos de una semana, la Argentina se abstuvo de condenar las claras violaciones a los derechos humanos cometidos por el gobierno de Daniel Ortega: detenciones arbitrarias a opositores y allanamientos irregulares por parte del Estado nicaragüense. Esta mañana, Argentina sorprendió al anunciar junto a México que llamaban a consulta a sus respectivos embajadores, en un gesto diplomático de protesta hacia el mandatario nicaragüense.
La Argentina no votó con sus socios del Mercosur, Brasil, Uruguay y Paraguay, cuyos gobiernos condenaron la persecución opositores por parte del gobierno sandinista de Ortega, alineado con Venezuela, Cuba y Bolivia.
El gobierno estadounidense no ocultó su malestar por el voto argentino y se manifestó “decepcionado” por la abstención ordenada por Alberto Fernández. Y quizás este giro repentino, en conjunto con México, tenga sabor a negociación con Washington, en plena negociación con el FMI para que la Argentina no vuelva a caer en default.






