“Toda diplomacia es una guerra continua por otros medios”, sostuvo para la posteridad Zhou Enlai, primer ministro de China desde el establecimiento del gobierno comunista en 1949, hasta su muerte en 1976.
Esa máxima representa un dogma para la llamada diplomacia del dragón que, en la actualidad, puede ponerse en práctica por la crisis producida por la pandemia de coronavirus, sus sucesivas olas y por la disponibilidad de las vacunas chinas que servirán para aliviar una aguda demanda de dosis presente en varias naciones, no sólo en la Argentina.
China no dejará pasar la oportunidad que tiene para promover la capacidad de sus laboratorios y enseñar al mundo su notable capacidad productiva, que le servirá para reforzar su imagen de potencia responsable durante la segunda y tercera ola de Covid-19.
El contraste surge con las potencias de Occidente que, como lo hace EEUU, canalizan sus ayudas a través del mecanismo ideado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el fondo Covax, en el cuál China tiene incidencia a través de sus dos vacunas homologadas por el organismo rector de la salud mundial pero que, a la fecha, no parece funcionar con la celeridad requerida por numerosos Estados que necesitan inocular a su población de riesgo.
Sin embargo, el temor por la irrupción de la variante “supercontagiosa” Delta del virus Sars-CoV-2 le ofrece al gobierno de Xi Jinping una nueva posibilidad de liderar la lucha entre potencias por la “diplomacia de las vacunas” que producirán notables cambios geopolíticos.
Durante el 2020, el Partido Comunista Chino privilegió la inoculación de sus compatriotas y la orden de Xi Jinping había sido clara al comienzo de la crisis pandémica. Para comenzar a vender vacunas en escala, a otros países, al menos se debe vacunar a 500 millones de habitantes chinos para el 1 de Julio de este año, cuando comienzan las celebraciones por los 100 años de la creación del partido fundado por Mao Zedong.
Pues bien, la cifra se cumplió con creces. China superó ese objetivo y se vacunaron más de mil millones de personas, exactamente 1.225.734.000 con una dosis aplicada y, de esta manera, se convirtió en el país que más inyecciones inoculó a sus habitantes en números totales.
Su gigantesca población alcanza los 1.411.894.009, según datos actualizados de Worldometers. Por ello, según el reporte de la Universidad Johns Hopkins, se posiciona octavo entre los países que más vacunaron si se los mide cada 100.000 habitantes.
De esta manera, el 1 de julio, el primer día de la semana del jubileo por el centenario del Partido Comunista, se convierte en algo más que una fecha simbólica, representa además la luz verde para comenzar a exportar vacunas de Sinovac; SinoPharm y CoronaVac a la Argentina y a los países con los que China está interesado en negociar para extender su área de influencia mundial.
Tal cual informó NA en su edición de ayer el gobierno argentino ya prepara una decena de vuelos de Aerolíneas Argentinas para ir a buscar, en principio, 8 millones de dosis de la vacuna Sinopharm.
Fuente: Noticias Argentinas







