- 1957: Gripe asiática causada por el virus A (H2N2)
- 1958: Segunda oleada de infección
- 1968: Gripe de Hong Kong producto de una cepa del virus A (H3N2)
- 1997: Gripe aviar, virus A (H5N1)
- 2002: SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo) causado por un coronavirus
- 2003:Reaparición y diseminación por Asia, África y Europa.
- 2009/2010: Gripe A (H1N1)
- 2013: Gripe aviar cepa A (H7N9)
- 2019: Coronavirus
La lista es larga y causa desde asombro hasta pavor.
China será la locomotora del mundo y su crecimiento tracciona a los demás países que comercian con ella. Pero, indudablemente, algo está fallando como para que cada tanto, junto con contenedores llenos tanto de baratijas como de tecnología de punta, también salgan de sus puertos y aeropuertos virus desconocidos hasta el momento.
Muchos de estos virus sólo afectaban a los animales hasta que una mutación pegó el salto a los humanos. En algunos casos la Organización Mundial de la Salud ha declarado a estas infecciones como pandemias.
Quizá el fin de los humanos no sea por un asteroide en colisión con el planeta, ni una Tercera Guerra Mundial de armas atómicas. Seguramente no lleguemos a ser testigos de la extinción del Sol. Es muy probable que entre tanta mutación y cepas finalmente el fin de nuestra existencia se origine en algún cantón chino, en donde un virus salte del chancho a la gallina, de la gallina al perro y del perro al gato, ese que mueve su bracito en señal de «suerte» pero que, en realidad, está bajándole el martillo a la humanidad.





