Se llevó a cabo en el Estadio Olímpico de Tokio, mismo escenario que albergó los Juegos Olímpicos de 1964 y que en 2015 fue demolido para llevarlo a una capacidad de 68 mil espectadores.
Con menos de 1.000 invitados (debido a las restricciones producto del coronavirus), se vive un evento que tiene a la tecnología como uno de los principales ingredientes.
Con un video en el que aparecían varias figuras geométricas hasta formar el Estadio Olímpico, comenzó la ceremonia. Un viaje en el tiempo trasladó a todos los presentes al año 2013, cuando en Buenos Aires fue designada Tokio como sede de los JJOO de 2020.
Desde ese entonces comenzó un arduo trabajo para llevar adelante. Los atletas, por ejemplo, tuvieron que reinventarse y seguir entrenando pese a no poder salir de sus hogares debido a la pandemia.
Pese al hermetismo que suele reinar en esta clase de eventos, desde la organización adelantaron que la temática es “traer una nueva esperanza y ánimo para las personas de todo el mundo –tanto a través de la experiencia activa de los atletas como por medio del poder del deporte-”.






