Las hormigas esclavas no son de su misma especie, sino de otra muy próxima desde el punto de vista biológico. Esclavizan a sus parientes genéticos, por así decirlo. Son las llamadas «hormigas esclavistas».
Algunas hormigas esclavistas capturan obreras de la especie a la que esclavizan y las llevan a su colonia para que trabajen para ellas: atienden a sus crías, les ayudan a defenderse, buscan alimento para ellas y mantienen limpias las colonias.
Lo más frecuente es que capturen los ejemplares en estados muy tempranos de desarrollo, en forma de larvas o pupas.
Las llevan a su colonia y, una vez que se convierten en hormigas obreras, empiezan a trabajar para sus dueñas. Pero en algunas especies capturan trabajadoras adultas.






