Los biólogos han seguido a estos dos pingüinos viudos que se encuentran todas las noches para consolarse mutuamente en el mismo lugar.
Las aves marinas no voladoras pasan horas juntos mirando la ciudad, el pingüino más claro es una hembra anciana cuya pareja murió este año y el más oscuro un pingüino más joven que perdió su pareja hace dos años.

Los pingüinos se caracterizan por ser fieles a sus parejas. Una media del 72% de los machos vuelven a aparearse con las mismas hembras que el año anterior. Esto normalmente tiene lugar en «el nido de la fidelidad”, al que los machos vuelven esperando que las hembras hagan lo mismo.






