domingo, 14 junio, 2026

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Los argentinos siempre queremos ser más que el resto, destacar, demostrar que lo que el mundo hace, nosotros lo podemos hacer mejor. Pero al final se nos ve la hilacha.

Vimos a españoles e italianos darse ánimo entre vecinos cuando el encierro en sus hogares se vislumbraba largo, extremo y cuando la cifra de muertos – ni qué hablar de infectados – ya era apabullante . Cantantes de ópera en los balcones, DJs animando la noche, un coro formado ad hoc entonando el himno nacional italiano y hasta un peloteo de paddle calle por medio. Italia y España son los dos países de Europa más castigados por el COVID-19: los muertos se cuentan de a miles y los infectados de a decenas de miles.

En Argentina, desde el pedido oficial para que nos quedáramos en casa – antes del DNU, cuando permanecer guardados era más un acto de responsabilidad que obligación – ya nos sentimos héroes, como si el mundo no estuviera en la misma. Los padres se preguntaron qué hacer con los niños, como si pasar tiempo en cantidad y calidad con ellos fuera imposible, casi una tortura. Una mujer salió a cantar al balcón el primer sábado: por twiter contó que la mandaron a callar. Cuando apenas pasamos los 100 infectados, salimos a los balcones a aplaudir al personal médico (que se lo merecen y desde mucho antes). Dos días de cuarentena obligada y ya arman zapadas balconeras.

Eso está buenísimo pero… ¿Qué nos guardamos para mitad de abril cuando la situación llegue a su pico y tal vez sigamos encerrados entre cuatro paredes? Porque como siempre queremos ser los primeros en conjunto y cada uno individualmente, si quemamos etapas (aplausos, cantos en el balcón, zapadas) y no se nos ocurre nada original que no venga de Europa o EEUU, sólo queda inmolarnos a lo bonzo.

El Jefe de gobierno de la CABA y el gobernador de la provincia de Buenos Aires recorriendo un control sobre el puente Pueyrredon en medio de la cuarentena, rodeados de policías y periodistas, sin protección ante la probabilidad de contagio.

Por otro lado están los vivos que creyeron que la cuarentena era «la» oportunidad para irse unos días a la costa, o a la cordillera o a otro país. Vivos como siempre encendimos el auto y tomamos las rutas para encontrarnos con que ni nosotros mismos nos queremos: provincias cerradas, pueblos bloqueados, rutas colapsadas. Turistas que aún cuando se sabía lo contagioso y letal que puede ser el coronavirus, se fueron por el mundo y ahora no pueden volver. ¿Irresponsables o héroes? Si es Argentino siempre héroe. Héroe el que bloqueó el ingreso al pueblo para cuidar a los suyos (aunque sea anticonstitucional); héroe el que se fue al extranjero a sabiendas de lo que pasaba, por quedar varado sin dinero ni alojamiento en otro país, lejos de sus familias.

Va siendo hora en que dejemos de autopercibirnos como héroes o, mejor dicho, como mátires en un mundo que sufre a cada momento mucho más de lo que nosotros sufrimos. Seamos un pueblo adulto y responsable, no unos niños que quieren conseguir todo a fuerza de berrinche.