martes, 29 noviembre, 2022

NBNN RADIO EN VIVO

En lo que a coronavirus se refiere, estamos curados de espantos. Hemos visto de todo y experimentado más aún desde que se detectara el primer contagio allá por  lo que parece un lejano 2019. En la evolución de la enfermedad hemos ido conociendo diferentes datos acerca de su desarrollo y transmisibilidad, factores a los que hemos tenido que ir adaptando incluso nuestro estilo de vida para no ponernos en riesgo y frenar a la enfermedad. Y aunque desde el principio sabemos que la enfermedad responde a una zoonosis (enfermedades que se transmiten entre los animales vertebrados y el hombre), que saltó de un murciélago a un humano, se estaban investigando si los animales domésticos podían ser también posibles reservorios. Se han llevado a cabo diversos experimentos en perros y gatos para averiguar cuán susceptibles son estos animales ante la pandemia. 

Hasta hace poco se creía que sólo atacaba a los humanos pero en los últimos tiempos, el virus ha sido detectado también en algunos animales domésticos. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de EE. UU., las mascotas (incluidos perros y gatos) se infectaron con el virus que causa la COVID-19. Esto ocurrió sobre todo después de que los animales estuvieran en estrecho contacto con personas infectadas con el virus de la COVID-19. 

Existían más evidencias en el caso de los gatos, de hecho, desde las primeras etapas de la pandemia se han reportado casos de gatos infectados, y había investigaciones que habían reportado que los gatos infectados emiten partículas víricas que podían contagiar a otros gatos.

PRIMER CASO DE TRANSMISIÓN DIRECTA

Eso sí,  no existían pruebas concluyentes de que la desarrollaran o la transmitieran a humanos. Esto acaba de cambiar, ya que se ha presentado la primera evidencia sólida de un caso de transmisión del virus pandémico desde un felino a una persona. Las particularidades del caso se han detallado en un artículo en el medio científico Emerging Infectious Diseases, dependiente del Centro de Control de Enfermedades (CDC) estadounidense.

El primer caso en concreto fue de la transmisión de un gato a su veterinaria. Después de que el dueño e hijo de este transmitieran el Covid a su gato, el cual también dio positivo y estornudo en la cara de la veterinaria, cuando esta estaba tomando su muestra. A pesar de este llevar mascarilla y guantes, no llevaba protector en los ojos.

Tres días más tarde, la veterinaria comenzó a mostrar síntomas de la enfermedad (fiebre, tos…) y dio positivo en un test, pero ninguno de sus contactos cercanos enfermó, lo que ya apuntaba a que podría haberlo contraído por el gato.

La confirmación se hizo patente cuando se realizó la prueba genómica del virus en los cuatro implicados (el padre, el hijo, la veterinaria y el gato) y se descubrió que las secuencias eran en todo caso idénticas.

A pesar de todo, los investigadores reconocen que estos casos de transmisión gato a humano son, probablemente, raros. La evidencia disponible hasta ahora indica que los gatos no desprenden muchas partículas virales y que únicamente lo hacen durante unos pocos días.