La Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos autorizó – por cinco votos contra cuatro – las primeras ejecuciones de prisioneros federales en 17 años. Las mismas habían sido retrasadas después de que una jueza dictaminara que no cumplían con la legalidad. El fallo afecta a varios condenados a muerte.
La jueza del distrito de Columbia, Tanya Chutkan bloqueó las ejecuciones de varios sentenciados. En respuesta a la apelación de cuatro condenados a muerte, la jueza emitió una orden en la que aseguraba que el nuevo protocolo para la ejecución de la pena capital probablemente viola la Octava Enmienda de la Constitución. Dicha enmienda establece que a los presos no se les puede someter a “castigos crueles o inusuales”.
La magistrada, en su fallo, afirmó que había pruebas suficientes de que el fármaco letal que se pretende emplear en la ejecución, el pentobarbital, “produce sensaciones de ahogamiento y asfixia” y causa “dolor extremo, terror y pánico”.
El Departamento de Justicia apeló rápidamente la orden de Chutkan ante el Tribunal de Apelaciones de los Estados Unidos para el Circuito de D.C. y el Tribunal Supremo. La sentencia de la Corte, hecha pública esta madrugada, determina que los prisioneros “no habían hecho la presentación requerida en su recurso para justificar una intervención de último minuto” que paralizara las ejecuciones.






