La Organización Meteorológica Mundial advirtió que los gases causantes del efecto invernadero – dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido nitroso (N2O) – marcaron un nuevo record. Para buscar un período en el que los gases estaban tan concentrados como ahora, hay que retroceder al menos tres millones de años.
Estos gases siempre estuvieron en la atmósfera y son los que permiten que el calor que desprende la Tierra al ser calentada por el sol, no se pierda en el espacio. Pero el equilibrio que ha existido por milenios se rompió, especialmente desde la Revolución Industrial que trajo aparejada una mayor quema de combustibles fósiles.
La OMM indica que el incremento contínuo de la concentración de estos gases en la atmósfera implicará que las generaciones futuras tengan que lidiar con el aumento de las temperaturas, los eventos extremos, el estrés hídrico, el aumento del nivel del mar y la pérdida de ecosistemas marinos y terrestres.
Según el Acuerdo de París, si los compromisos de reducción de emisión de gases efecto invernadero no son suficientes, los países deben revisarlos al alza. Chile – presidente de la COP25 – logró que 68 países lo hagan. Pero nada será suficiente si los compromisos se quedan sólo en compromisos.







