El papa Francisco volvió a asomarse a la ventana de su biblioteca este domingo para rezar la oración mariana del «Regina Caeli» con los fieles, reunidos en la plaza de San Pedro manteniendo la distancia interpersonal.
Francisco pidió una oración silenciosa por los sanitarios y voluntarios que han dado la vida en este tiempo de prueba. También se refirió a los estragos que la pandemia de coronavirus está causando en la Amazonia, «con numerosos contagios y fallecimientos, también entre los pueblos indígenas, especialmente vulnerables. ¡Curar a las personas, que es lo importante!»
En la misa de Pentecostés, celebrada en la mañana de hoy ante solo cincuenta fieles ampliamente separados en el altar de la Confesión, situado en el ábside de la basílica de San Pedro, el Santo Padre había advertido contra tres enemigos que dificultan la reconstrucción: «el narcisismo, el victimismo y el pesimismo».







