Poco después de que el coronavirus confinara al Estado de Nueva York hace más de un año, Herman James tomó sus tijeras, salió a la calle y se creó una nueva identidad: el barbero de Central Park.
Este hombre de 33 años creó una nueva atracción en el parque conocido por sus músicos, bailarines de hip hop y patinadores de música disco. “Me encanta ser un pionero y tener un monopolio”, dice James entre dos cortes en su nuevo negocio, una silla plegable bajo una pérgola cubierta de follaje cerca del memorial a John Lennon en Strawberry Fields.
James comenzó a ofrecer cortes gratuitos de cabello y de barba en el parque en mayo de 2020, cuando las restricciones a raíz de la pandemia cerraron de manera temporaria todos los comercios no esenciales de Nueva York. Esperaba que los cortes dieran a los neoyorquinos una ayuda en tiempos difíciles y confiaba en que mostrarían su aprecio con donaciones.






