«No hubo costo político por las declaraciones de Raimundi», afirmó el canciller Felipe Solá al descartar rumores sobre su posible renuncia o la del representante argentino en la Organización de los Estados Americanos (OEA), Carlos Raimundi, quien se refirió a la situación que atraviesa Venezuela y consideró que «hay una apreciación sesgada de lo que son las violaciones de los derechos humanos».
«El problema es que Raimundi no dijo la preocupación que tiene Argentina por los Derechos Humanos en Venezuela, sino que decidió decir lo que pensaba y un embajador tiene que decir primero lo que le instruyen», explicó Solá en diálogo con A24.
«Quizás a Raimundo no le quedaron claras las instrucciones», señaló el canciller, y aclaró que el episodio ya es un «caso cerrado» que no generó ningún «costo político».






