El presidente francés Emmanuel Macrón decidió aumentar temporalmente la presencia militar francesa en el Mediterráneo oriental. La medida tiene su origen en la desestabilización de Libia y la tensión entre Grecia y Turquía, ambos aliados en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Desde la posición de París, Turquía y Rusia están tomando posiciones tácticas en Libia que, a futuro, puedan transformarse en influencia y control del petróleo libio. Francia también recela de la posible influencia turca en todo el Magreb desde Marruecos a Túnez. Ello se traduiciría en una gran potencia musulmana – con la participación de Rusia – frente a las costas europeas del Mediterráneo.
Por otro lado la disputa entre Grecia y Turquía por el control del mar Egeo elevó la tensión militar etre ambas naciones con implicancias directas en la Unión Europea y la OTAN. Macron invita a la prudencia, pidiendo «diálogo y la concertación». Alemania espera poder ejercer una influencia mayor con un trabajo de «mediación”.
Por ahora la decisión francesa de reforzar la presencia militar es solo un gesto. Habrá que ver si a futuro ese «gesto» se traduce en el envío efectivo de tropas.






