jueves, 13 agosto, 2026

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El Partido Obrero cuestionó al PTS por excluirlo de la lista en Bariloche y sostiene que Myriam Bregman busca construir un proyecto propio de cara a las elecciones de 2027. Las encuestas y un posible acercamiento al electorado peronista aparecen en el centro de la disputa.

La interna dentro del Frente de Izquierda y de los Trabajadores-Unidad (FIT-U) escaló a niveles pocas veces vistos. El Partido Obrero (PO) acusa al sector liderado por Myriam Bregman de avanzar hacia una ruptura del espacio con el objetivo de fortalecer su figura y construir una alternativa electoral propia de cara a 2027.

El conflicto quedó expuesto tras el cierre de listas para la elección de convencionales constituyentes en San Carlos de Bariloche. Allí, el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), espacio que tiene a Bregman como una de sus principales referentes, acordó con el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), dejando afuera al Partido Obrero y a Izquierda Socialista.

La decisión generó una fuerte reacción dentro del PO, que considera que lo ocurrido en Bariloche no es un episodio aislado sino la consecuencia de una serie de diferencias políticas que vienen acumulándose dentro del FIT-U.

El conflicto de Bariloche que encendió la interna

Desde el Partido Obrero calificaron la decisión del PTS como difícil de explicar debido a que, según sostienen, no existía una disputa relevante por los lugares de las listas ni por los recursos electorales.

Uno de los puntos de conflicto estuvo relacionado con la situación de los trabajadores de FATE y el papel del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (Sutna).

De acuerdo con la posición difundida por el PO, el sector de Bregman habría planteado como condición un cuestionamiento a la estrategia desarrollada alrededor del conflicto de los trabajadores de la empresa de neumáticos.

Para dirigentes del Partido Obrero, esta discusión habría funcionado como una excusa para profundizar las diferencias internas.

Desde ese espacio consideran que la decisión tomada en Bariloche puede ser el primer paso de una estrategia destinada a modificar la actual composición política del FIT-U.

El Partido Obrero apunta directamente contra Bregman

Las críticas no quedaron limitadas al armado electoral de Bariloche. El Partido Obrero también realizó un repaso de diferentes decisiones políticas adoptadas por el PTS durante los últimos meses.

Uno de los principales antecedentes señalados ocurrió el 1° de mayo, una fecha históricamente relevante para las organizaciones de izquierda y el movimiento obrero.

Mientras distintas organizaciones participaron de una movilización en Plaza de Mayo, Bregman y el PTS realizaron un acto propio en el estadio de Ferro.

Para el PO, aquella decisión ya anticipaba una estrategia destinada a diferenciar al PTS del resto de las organizaciones que integran el Frente de Izquierda.

La interpretación dentro del Partido Obrero es que Bregman intenta ampliar su base electoral y correrse de los sectores tradicionales de la izquierda para disputar votantes que actualmente se identifican con otras fuerzas políticas.

¿Bregman busca conquistar votos del peronismo?

Este es uno de los puntos más sensibles de la discusión.

Dentro del Partido Obrero consideran que la dirigente del PTS está intentando posicionarse como una figura con capacidad para captar parte del electorado desencantado con el peronismo.

Las sospechas aumentaron a partir de distintas discusiones sobre cuál debería ser la posición de la izquierda ante un eventual escenario electoral polarizado.

Desde el PO cuestionan especialmente que Bregman no haya rechazado de manera suficientemente contundente las especulaciones sobre cuál podría ser su posición ante una hipotética segunda vuelta presidencial frente a Javier Milei.

Para sus críticos internos, esa estrategia podría formar parte de un intento de construir una candidatura con mayor alcance electoral, incluso por fuera de los límites tradicionales del FIT-U.

La discusión sobre el futuro del FIT-U

Las diferencias también quedaron reflejadas en debates públicos dentro del propio Frente de Izquierda.

El Partido Obrero recordó declaraciones de Laura Liff, dirigente del PTS, quien planteó durante el Foro de Debate del Frente de Izquierda que el actual formato del FIT-U sería insuficiente para responder a los desafíos políticos del momento.

La dirigente sostuvo que “el FIT-U no alcanza” y planteó la necesidad de construir un “partido de la nueva clase trabajadora”.

Para el PO, esta definición es especialmente significativa porque implicaría que el PTS ya no considera al Frente de Izquierda como la herramienta política central para construir una alternativa de poder.

Desde esa perspectiva, el sector de Bregman estaría buscando posicionarse como el principal representante de una nueva generación de trabajadores y votantes de izquierda.

La “marcha de la bronca”, otro foco de conflicto

Otro episodio que profundizó las diferencias fue la convocatoria a una denominada “marcha de la bronca”.

El Partido Obrero cuestionó que la iniciativa haya sido impulsada sin una discusión previa entre las distintas organizaciones que forman parte del FIT-U.

Para el PO, este tipo de decisiones muestran una creciente tendencia del PTS a actuar de manera autónoma, utilizando posteriormente al Frente de Izquierda como marco electoral cuando resulta conveniente.

La disputa, por lo tanto, ya no gira únicamente alrededor de candidaturas o lugares en las listas, sino sobre la propia estrategia que debería adoptar la izquierda argentina durante los próximos años.

El Partido Obrero rechaza una ruptura del Frente de Izquierda

Pese a las fuertes críticas, desde el Partido Obrero aseguran que no buscan romper el FIT-U.

En un documento firmado por los dirigentes Pablo Giachello y Juan García, el espacio sostuvo que lo sucedido en Bariloche debe analizarse como parte de un proceso político más amplio.

“Como se ve, la ruptura en Bariloche no es un ‘rayo en cielo sereno’. Habrá que ver, de todas formas, hasta dónde quiere llevar el PTS esta orientación”, señalaron.

Y agregaron: “De nuestra parte, adelantamos nuestro rechazo a la ruptura del FIT-U, ya que lo defendemos como un campo político necesario para seguir luchando por la independencia política de los trabajadores”.

La advertencia deja abierta una pregunta fundamental: hasta dónde llegará la disputa entre los principales partidos del Frente de Izquierda antes de las elecciones de 2027.

Las encuestas, detrás de la estrategia de Myriam Bregman

En el Partido Obrero creen que existe otro elemento que ayuda a explicar los movimientos recientes del PTS: las encuestas.

Bregman logró durante los últimos años construir un nivel de conocimiento público considerablemente superior al de buena parte de los dirigentes de la izquierda argentina.

Una encuesta de CB Global Data, la consultora dirigida por Cristian Buttié, ubicó a Bregman con una intención de voto del 7,6%, suficiente para quedar en el cuarto lugar entre los dirigentes medidos.

Según ese relevamiento, Javier Milei aparece primero con el 32,4%, seguido por Cristina Fernández de Kirchner con el 15,2%, pese a encontrarse inhabilitada judicialmente para ejercer cargos públicos y competir electoralmente.

En tercer lugar aparece Axel Kicillof, con el 14,7%, mientras que Bregman alcanza el 7,6%.

El dato resulta significativo para una dirigente perteneciente a una fuerza que históricamente obtuvo porcentajes electorales considerablemente menores en elecciones presidenciales.

¿El 7,6% de Bregman es un piso o un techo?

Esta es precisamente la discusión que comienza a atravesar a la izquierda.

Para el PTS, el crecimiento de la figura de Bregman podría representar una oportunidad para ampliar los límites históricos del espacio y disputar votos más allá del electorado tradicional del FIT-U.

Para sus críticos dentro del Partido Obrero, en cambio, el riesgo es que esa estrategia termine subordinando la construcción colectiva del frente a un proyecto político centrado en una candidatura individual.

La diferencia parece ser estratégica.

Mientras un sector considera que el FIT-U debe mantenerse como una alianza de organizaciones de izquierda con una fuerte vinculación con las luchas sindicales y obreras, otro apuesta a construir una alternativa electoral capaz de dialogar con sectores más amplios de la sociedad.

Con 2027 cada vez más presente en las estrategias partidarias, la pregunta sobrevuela toda la interna: si el crecimiento electoral de Myriam Bregman puede convertirse en el punto de partida para una izquierda con mayor peso nacional o si, por el contrario, terminará acelerando una ruptura dentro del Frente de Izquierda.