miércoles, 22 abril, 2026

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El ministro de Medio Ambiente del país asiático dio a entender que, en su opinión, Japón no tendrá más remedio que «tirar al mar y diluírla» toneladas de agua contaminada por el incidente en la central nuclear de Fukushima.

En marzo de 2011, un terremoto seguido de un tsunami afectaron a la central nuclear, tres de sus seis reactores sufrieron fusiones y uno fue dañado por las explosiones de hidrógeno. Tepco, la empresa propietaria de Fukushima, que desde entonces ha almacenado más de un millón de toneladas de agua contaminada – producto de la mezcla de las napas con la que circula por las tuberías refrigerantes – informó que para 2022 habrá alcanzado la capacidad máxima de almacenamiento.

Los tanques , que pueden guardar entre 1000 y 1200 toneladas de agua cada uno, ya llegan al millar.

Un grupo de expertos debe presentar posibles opciones para el destino final del agua y el gobierno japonés será el encargado de tomar la decisión. Entre las opciones se encuentran el almacenamiento prolongado bajo tierra o la evaporación.

La opción de verter las aguas contaminadas al Pacífico ya ha levantado una ola de críticas desde los propios pescadores japoneses hasta países limírofes como Corea del Sur. Aunque El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), desde 2013 aconseja realizar vertidos controlados. Esas descargas la hacen “rutinariamente” las centrales nucleares en Japón y en todo el mundo, apuntó la OIEA en un informe del pasado enero.