Irak limitó los vuelos, cerró la frontera terrestre y restringió la emisión de visados para evitar la expansión del coronavirus durante la peregrinación de Arabí, que convoca a la población de origen chií. El país es el más afectado por la pandemia de Covid-19 de entre sus vecinos árabes.
La peregrinación que culmina entre el miércoles y jueves de esta semana, convoca a pobladores de todo el país, pero especialmente del sur, donde reside una mayoría chií, que aproximadamente compone los dos tercios del total de la población de unos 40 millones de personas.
A pesar de las restricciones de acceso al país, miles de iraquíes se dirigen a hacia Kerbala para finalizar los 40 días de luto por la muerte de Hussein, el nieto del profeta Mahoma. En el camino, comen y duermen en grupos, bajo tiendas de lona, y una vez llegados al santuario se apelotonan para acceder a la tumba de Husein. Muchos de esos fieles creen que tocarla les protege del coronavirus.






