lunes, 22 junio, 2026

NBNN RADIO EN VIVO

Javier Milei tiene profundas diferencias ideológicas con Xi Jinping y no encuentra beneficios económicos y financieros para establecer una agenda de cercanía geopolítica con el régimen comunista de China. Y menos aún después de haber logrado un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que le permite escapar a la necesidad de usar el swap chino para pagar los sistemáticos vencimientos mensuales con el organismo multilateral de crédito.
El presidente tiene una concepción de la política exterior que coloca como aliados básicos a Estados Unidos e Israel, ubica como socios estratégicos al Mercosur y la Unión Europea, y proyecta a ciertos países árabes como potenciales inversores de la Argentina.

Desde esta posición en el tablero internacional, Milei toma distancia de China, Rusia y los regímenes dictatoriales de Cuba, Nicaragua, Venezuela e Irán. Y esto explica además la decisión de renunciar a los BRICS y al Unasur, y enfriar los vínculos diplomáticos con Chile, Bolivia, México y España.

En este contexto, el jefe de Estado no quiere que China construya centrales nucleares en la provincia de Buenos Aires, no tiene intenciones de aportar fondos nacionales para las represas hidroeléctricas en Santa Cruz, y menos todavía comprar aviones de combate para la Fuerza Aérea.
La reticencia de Milei pone en jaque la estrategia de Beijing respecto a la Argentina y debilita la vigencia de los acuerdos de la Ruta de la Seda que Xi firmó con Mauricio Macri y Alberto Fernández. El sesgo ideológico del presidente se convirtió en un obstáculo para el régimen comunista, que en los últimos 30 días ha perdido muchísima influencia política construida a fuerza de créditos blandos y la apertura de sus mercados.