La aerolínea KLM, de origen neerlandés, operó en enero un vuelo comercial propulsado con queroseno sintético, que transportó pasajeros desde Ámsterdam a Madrid. Esta prueba piloto, de la cual los pasajeros no fueron comunicados, tiene el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
En el vuelo se usó como combustible una mezcla de 500 litros de queroseno sintético sostenible producido por profesionales de Shell en un centro de investigación en Ámsterdam a partir de CO₂, agua y energía renovable solar y eólica obtenida en suelo neerlandés.
El director ejecutivo de KLM, Pieter Elbers, señaló que la transición de los combustibles fósiles a las alternativas sostenibles es “uno de los mayores desafíos de la aviación” y consideró que el aumento de la producción y el uso de combustible sostenible “marcarán la mayor diferencia en la generación actual” de aviones.






