Buques de combate de la Royal Navy se están preparando para proteger las aguas de pesca del Reino Unido en caso de un Brexit sin acuerdo. En principio se tratan de cuatro patrulleros armados que interceptarán a cualquier barco pesquero de la UE que opere dentro de la zona económica exclusiva británica, una vez que haya concluido el periodo transitorio el 1 de enero próximo. En casos más extremos, un barco de bandera de un país de la UE podría ser incautado y luego escoltado al puerto británico más cercano.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso al Reino Unido que se mantenga entre seis meses y un año el libre acceso mutuo de los pescadores a las aguas y los puertos de las dos orillas del canal a la espera de un acuerdo comercial completo. El primer ministro Boris Johnson reclama la recuperación absoluta de la soberanía sobre sus aguas territoriales, a lo que la UE le responde que si no permite el acceso de los pescadores europeos, los británicos tampoco podrán seguir vendiendo el pescado (el 70% de las capturas en esta zona) en el mercado europeo.







