El FSO Safer, de 45 años, está anclado desde 2015 en el puerto de Hodeida controlado por rebeldes hutíes que impiden que expertos de la ONU inspeccionen el barco. La nave que fue abandonada frente a Yemen con una carga de 1,1 millones de barriles de crudo podría romperse en cualquier momento, lo que representa el riesgo de una contaminación sin precedentes en el Mar Rojo.
El Consejo de Seguridad celebró hoy una reunión especial para abordar la situación del buque con más de 40 años, en pésimo estado y fondeado a las afueras del puerto de Ras Issa, controlado por los hutíes.
Si los expertos tienen acceso al barco, realizarán reparaciones leves y determinarán los próximos pasos, dijo Stéphane Dujarric, portavoz del Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres el viernes. «Esperamos que los arreglos logísticos se realicen rápidamente para que este trabajo pueda comenzar», dijo.
Yemen enfrenta un conflicto armado desde hace cinco años entre los rebeldes hutíes, apoyados por Irán y el gobierno, recostado en una coalición liderada por Arabia Saudita.
Un alto líder rebelde, Mohamed Ali al-Houthi, solicitó en junio en Twitter una garantía de que el barco será reparado y que el valor del petróleo a bordo se utilizará para pagar los salarios de los trabajadores de Houthi. En tanto el primer ministro de Yemen, Maïn Abdelmalek Saïd, pidió el jueves a la comunidad internacional que castigue a los hutíes por evitar una inspección de la ONU, y dijo que el valor del petróleo debería gastarse en proyectos de salud y humanitarios.
Lisde Grande, coordinadora humanitaria de la ONU para Yemen, sostuvo que si el barco se rompe habrá dos desastres. «Habrá un desastre ambiental inigualable (…) y será un desastre humanitario porque el petróleo dejará inutilizable el puerto de Hodeida», dijo a la AFP.






