El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) se suma a otros organismos, como la CEPAL, al proponer una renta básica temporal durante la pandemia que garantice ingresos suficientes para que la población pueda permanecer en casa y se frene la expansión del coronavirus.
El PNUD sostiene que los países con economías menos desarrolladas pueden garantizar esta renta básica temporal, que impida que nadie tenga ingresos por debajo de la línea de pobreza, ya sea completando los recursos que perciben o transfiriendo una suma fija de unos 5,50 dólares al día. El informe apunta a tres posibles fuentes de financiación: fondos que iban a ser destinados al pago de la deuda, subsidios a los combustibles fósiles e impuestos internos.
“No es más del 1% del PIB una transferencia única por tres meses, se duplica si son seis meses. Fiscalmente no es una cantidad imposible”, asegura el director general del PNUD para la región, Luis Felipe López-Calva. La propuesta del PNUD está dirigida a gobiernos, a la sociedad civil y también a la comunidad internacional y a las agencias de desarrollo, para que en sus programas de apoyo y líneas de crédito futuras incorporen estas medidas.
De ponerse en práctica, entre 378 y 521 millones de latinoamericanos se verían beneficiados por la medida.






