Hoy, los 347 convencionales del radicalismo de todo el país definen el futuro electoral del partido.
Y si bien en las últimas semanas un sector interno presionó para romper la alianza con el macrismo y apoyar a Lavagna, esa idea se diluyó luego de la conducta errática del todavía candidato a Presidente.
Puede que no haya sillazos como en Gualeguaychú en 2015. Habrá discusiones acaloradas y pasiones encontradas pero, a último momento, nadie dudaba en el radicalismo que Cambiemos era el mejor espacio para el partido en este escenario electoral. Habrá mucho ruido, seguramente, y una comisión negociadora reclamando más participación dentro de la coalición. Y no mucho más que eso.






