En los últimos cuarenta años, el cambio climático inducido por los seres humanos, no solo redujo el número de aves en la selva amazónica, sino que además modificó su tamaño: se han hecho más pequeñas y con alas más largas.
Así lo advierte un estudio, publicado en Science Advances, que explica que estos cambios físicos, que se produjeron a lo largo de varias generaciones, ayudaron a las aves a adaptarse a las condiciones cada vez más calurosas y secas de la estación seca (de junio a noviembre).
Para hacer el estudio, los autores analizaron datos de más de 15.000 aves capturadas, medidas, pesadas, marcadas y liberadas en la Amazonía en los últimos 40 años.






