sábado, 13 junio, 2026

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Le Perthus es uno de los primeros pueblos tras cruzar la frontera con Francia, a unos seis kilómetros de La Jonquera (Girona), en el límite desde Cataluña. Por esos caprichos fronterizos, el pueblo pertenece a dos países: Francia y España. Una de las aceras de la avenida Cataluña y otras calles por detrás pertenecen a España, en tanto que la calzada. la vereda opuesta y el resto del pueblo pertenece a Francia.

La vida en Le Perthus – o El Pertus, como lo llaman los españoles – era normal, con gente cruzando hacia uno y otro lado de esa frontera imaginaria entre uno y otro país. Especialmente los franceses, que manejan hasta una hora para adquirir tabaco y alcohol en la vereda española, ya que impuestos a esos productos son más bajos de ese lado de la frontera.

Pero el coronavirus cambió las reglas y marcó la diferencia a uno y otro lado de la avenida Cataluña. Hasta ese momento, la fluencia de compradores franceses en territorio español no presentaba mayores problemas. Pero los distintos grados de desescalada que adoptaron Francia y España hicieron que las normas en una y otra vereda fueran distintas. En tanto que a los franceses se les permitió desplazamientos a no más de 100 km., del lado español los establecimientos de menos de 400 metros sólo podían atender con turno previo, hasta que empezó la fase 1 en Girona el 18 de mayo.

Los negocios españoles (con restricciones de ingreso) se vieron invadidos de franceses con libertad de movimiento. A pesar de que las fronteras están cerradas, el control es imposible ya que la aduana se encuentra metros abajo por la avenida Cataluña.

Otra de las diferencias es que mientras en España el uso de mascarilla es obligatorio en todo momento, en Francia no lo es en espacios al aire libre. En la avenida de Catalunya se puede ver la solución a la que llegaron y que se ha mantenido desde entonces: un perímetro de seguridad, señalizado por los agentes de la Policía Local y la autonómica, con vallas y cordones de plástico. Las instrucciones para respetar las normas se pueden leer en francés y se mantendrán “hasta que sea necesario”.

Con el cierre de fronteras, durante el estado de alarma solo han podido cruzar los transportistas, los trabajadores transfronterizos con certificado acreditativo u otros ciudadanos con una autorización especial. Pero no los turistas o quienes vayan a La junquera a hacer sus comprar, con precios más baratos que en Le Perthus/El Pertus.

Fuera de la carretera secundaria que lleva a Le Perthus, el sistema para controlar a los viajeros es el siguiente: el límite geográfico entre los dos países se puede cruzar libremente, el control se realiza en el peaje. Allí hay que mostrar los papeles acreditativos. Cuando se accede a Francia, es la Gendarmería la que controla la entrada, y al intentar pasar a España, la Policía Nacional. Solo los turistas tienen el paso vedado, los transportistas circulan por un carril aparte porque la matrícula está registrada y por lo general no tienen que enseñar su identificación.