Ciertamente las ballenas no deberían tener más derechos que las vacas, los chanchos o los pollos. pero considerando que estuvieron a punto de desaparecer, que hoy Japón vuelva a cazarlas, da cierto miedo.
Luego de 31 años, el imperio del sol naciente, escudado en el aumento de la población y en una práctica «ancestral», se retiró de la Comisión Ballenera Internacional, ente que en 1998 impuso la veda a la caza de ballenas, y los primeros barcos balleneros nipones zarparon el lunes del puerto de Shimonoseki.
Dicen que sólo cazarán 227 ejemplares de tres especies de ballenas – minke, la rorcual Bryde y la rorcual común – las cuales los japoneses consideran abundantes. Asimismo afirman que la páctica será de acuerdo a criterios científicos y siguiendo una apropiada gestión de recursos.
Casi las extinguen una vez, esperemos no repitan el error.






