Hemos visto como la cambiante temperatura terrestre ha afectado – y afectará – a especies marinas, aves, plantas. En este último caso está comprobado que muchas especies adelantaron su floración producto, también del adelantamiento de la primavera y el verano. A estos cambios no podían estar ajenos los insectos.
La floración anticipada también ha adelantado el inicio de la actividad de miles de especeis de polinizadoras. Sin embargo la actividad es tan heterogénea que los investigadores suponen que la situación pueda ser crítica en la polinización.
Un estudio publiado en «Nature Ecology & Evolution» basado en millones de observaciones de 2027 especies de insectos en Europa (himenópteros, coleópteros y lepidópteros), muestra que estas especies han adelantado el inicio de su vuelo. En 2016 los insectos emergieron 5.8 días antes que en 1960 y el perído de mayor actividad se ha acortado en 1,8 días en 56 años. Ambos procesos, vitales para la polinización y el buen funcionamiento de los ecosistemas, se han acelerado desde 1980, cuando el aumento de las temperaturas en el hemisferio norte empezó a ser más acusado.
Más allá de la propia supervivencia está el impacto sobre el conjunto del ecosistema. Uno de los cambios más destacados que ha develado este estudio es que las comunidades de insectos se han roto. Según este trabajo, muchos insectos emergen ahora a comienzos de la estación, agolpándose sobre las flores, mientras que se produce un descenso abrupto en el resto de la temporada.
Todo está unido y a todos afectará. La solución no depende de los insectos, las especies marinas, los animales o las plantas sino que es atinente al ser humano que, en su mayoría, mira hacia otro lado.






