Este sábado, en la capital británica se congregaron protestas y contraprotestas organizadas por activistas de Black Lives Matter, veteranos de guerra, «hooligans» del fútbol y seguidores de la extrema derecha. Durante las convocatorias, que previamente habían sido condenadas por las autoridades, se produjeron choques con la policía.
El primer ministro, Boris Johnson, y otros miembros del Gobierno pidieron que la gente no participara de las protestas. Si bien reconocen que el mensaje contra el racismo está justificado, alertaron sobre la posibilidad de propagación del Covid-19, además del posible enfrentamiento entre grupos ideológicamente opuestos.
La facción londinense de Black Lives Matter canceló una manifestación oficial que había sido convocada para hoy tras conocerse que organizaciones de derecha, como el grupo Britain First y el supremacista blanco Tommy Robinson, convocaron un acto de «unidad patriótica» junto a la estatua de Winston Churchill en la plaza del Parlamento.
En París, el comité Adama Traoré convocó a los manifestantes a las 14:30, a una marcha desde la Plaza de la República hasta la de la Ópera, pasando por los Grandes Boulevares. Poco antes de la hora, la policía antidisturbios acordonó la Plaza de la República en donde se habían reunido 6.000 manifestantes.
La Prefectura de París hizo saber que las fuerzas del orden podían aceptar una «manifestación estática», en la plaza, cumpliendo con las consignas sanitarias en vigor, pero no tolerarían una manifestación callejera.
El comité Adam Traeré hizo caso omiso y cuando los manifestantes iniciaron la marcha y llegaron a la calle Tourbigo, la policía decidió dispersarlos con gases lacrimógenos. Los manifestantes se dispersaron por el barrio.
A la misma hora que estallaban los enfrentamientos en la Plaza de la República, varios grupos de extrema derecha radical se manifestaron en las inmediaciones desplegando banderas que decían «White Lives Matter», en respuesta al eslogan norteamericano de «Black Lives Matter».






