Etiopía, Kenia y Somalía son los países más afectados hasta el momento. La plaga de langostas se mueve a 150 kilómetros por día, devorando todo lo que se encuentra a su paso.
Esta plaga pone en riesgo la seguridad alimentaria de la zona, dado que los enjambres están conformados por cientos de millones de insectos que devoran el equivalente a su propio peso por día. Al ritmo actual, la cantidad de insectos podría multiplicarse por 500 y afectar a otros países como Sudán del Sur y Uganda.
La Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura FAO asegura que se necesitan 70 millones de dólares de forma urgente para paliar los cuantiosos daños.
Curiosamente los enjambres no se originaron en África sino que proceden de Yemen. Dos ciclones tropicales consecutivos con fuertes lluvias, generaron la condiciones en el desierto de Rub Al-Jali: suelos húmedos donde depositar sus huevos. Esta condición se dio en países vecinos lo que facilitó su desplazamiento.






