jueves, 13 junio, 2024

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Tengas un perro grande o pequeño, dependiendo de tus gustos, hay algo que quizá debas saber: en el El reino animal se rige por esa regla de que cuanto más grande eres, más tiempo vives. Nadie espera que un ratón doméstico viva más de dos años, pero un elefante africano puede hacerlo 65 o más, y ya ni hablamos de la ballena azul antártica, que puede llegar hasta los 90.

Sin embargo, hay una excepción a esta regla, y ese es el perro doméstico. Aquí la regla es que cuanto más pequeño eres, más tiempo vives. Por ejemplo, el diminuto Yorkshire Terrier, que tiene un peso promedio de tres kilos tiene una vida media de 15 años. Compáralo con un mastín inglés que tiene una vida media de solo ocho años y puede pesar 104 kilos. ¿Por qué pasa esto?

Según informa ‘Psychology Today’, antes de abordar la pregunta de por qué las diferentes razas de perros envejecen a ritmos diferentes, habría que abordar el proceso de envejecimiento en sí. El consenso general sobre cómo envejecemos se basa en el concepto de desgaste. Eso explica cómo envejecemos, claro, pero no por qué envejecemos, que podría plantearse como una pregunta evolutiva: «Dado que algunas especies han evolucionado para vivir más que otras, ¿por qué no han evolucionado todas las especies para tener una mayor longevidad?».

Dado que algunas especies han evolucionado para vivir más que otras, ¿por qué no han evolucionado todas las especies para tener una mayor longevidad?

La respuesta que dan los teóricos de la evolución es que hay dos rutas diferentes que cualquier tipo de animal puede «elegir», basándose en la idea de que cada especie tiene solo una cantidad fija de recursos biológicos. Recordando a Darwin y a los más aptos, habría que mencionar que estos son las especies que producen el mayor número de descendientes sanos.Suena un poco cruel, y quizá por ello hay otra teoría alternativa; la de la Autoconservación: aquí la programación genética es para una tasa de crecimiento más lenta, menos descendencia y el mantenimiento de suficientes recursos para construir defensas contra mutaciones dañinas y condiciones que afectarán negativamente al animal más adelante en la vida.

Vive rápido, sé grande, deja un bonito cadáver

Un nuevo estudio recopiló datos sobre 164 razas de perros. Incluía información sobre la masa corporal adulta, el peso al nacer, a qué edad las razas alcanzan el 50 por ciento de su masa adulta, el tamaño de la camada, la edad promedio de muerte y, por supuesto, las causas típicas de muerte.

La primera revisión de estos datos confirmó lo que otros han demostrado, que es que los perros más grandes tienden a morir más jóvenes que los perros más pequeños. También mostró que las razas de perros más grandes tienden a tener más descendencia. Por ejemplo, el diminuto Yorkshire Terrier tiene camadas con una media de tres cachorros. En comparación, el mastín inglés gigante suele tener camadas con un tamaño medio de nueve cachorros.

Los autores sugieren que el desarrollo de razas de perros más grandes o más pequeñas que los lobos grises ancestrales realmente se produjo a través de la manipulación genética de la tasa de crecimiento inicial. La presión por criar perros de mayor tamaño ha resultado en una mayor velocidad de crecimiento temprano. Desafortunadamente, esto significa que en lugar de dedicar recursos al mantenimiento general del cuerpo y la salud, la selección genética para perros más grandes enfatiza el uso de recursos corporales para un rápido crecimiento temprano, en lugar de usarlos para fortalecer el sistema inmunológico, reparar el ADN dañado y mejorar la resistencia. Los datos muestran que esto se refleja en el hecho de que las razas más grandes son más susceptibles a las dolencias físicas después de alcanzar su tamaño adulto, que suele ser a los dos años de edad.

Además, las mismas mutaciones que aumentan el tamaño corporal en los perros también provocan un mayor riesgo de cáncer. Básicamente, los datos muestran que cuanto más grande es el perro, más probable es que padezca esta enfermedad. Los investigadores dividieron las causas de muerte en cuatro categorías: trauma o accidente, infección, exposición tóxica y cáncer. Su análisis reveló que las muertes por trauma, infección o toxina no estaban relacionadas con el tamaño del perro. Sin embargo, la probabilidad de morir de cáncer aumentó constantemente con el peso del perro.