El Tribunal Superior de Coblenza, en el oeste Alemán, consideró a Eyad Alghareib, de 44 años, cómplice de un crimen de lesa humanidad por haber ayudado a otros a privar de libertad y a torturar a 30 personas mientras estaban bajo su custodia. Por tal motivo lo condenó a cuatro años y medio de cárcel.
Alghareib, agente de menor rango en la inteligencia del régimen sirio, desertó en 2012 y huyó de Siria en 2013, para allegar a Alemania en 2018 como solicitante de asilo. Según el tribunal, custodió en uno de los autobuses a los detenidos en una protesta en Duma en 2011y “vio que ya habían sido golpeados de camino a la prisión [el centro de detención
rama 251″] y al llegar a ella”. El acusado “sabía de la tortura regular y sistemática” en ese centro y “la aceptó”.
Alemania aplicó el principio de jurisdicción universal que permite procesar los autores de crímenes muy graves, independientemente de su nacionalidad y del lugar donde se haya cometido el delito.






