«Específicamente, nuestra visión es que el superávit primario que se necesitaría para reducir la deuda pública y las necesidades de financiamiento bruto a niveles consistentes con un riesgo de refinanciamiento manejable y un crecimiento del producto potencial satisfactorio no es económicamente ni políticamente factible», dice con claridad el comunicado de la misión del FMI que revisó las cuentas públicas de la Argentina.
En el comunicado se sostiene que «el personal del FMI ahora evalúa que la deuda de Argentina no es sostenible». Y solicita abiertamente que se genere «una contribución apreciable de los acreedores privados, para ayudar a restaurar la sostenibilidad de la deuda con una alta probabilidad». Esto es, una quita de deuda contante y sonante, en sintonía con el reclamo el gobierno de Alberto Fernández.






