Era la primavera boreal y en la escuela North Canton en Ohio un conserje hacía la limpieza de los casilleros de los alumnos. Le llamó la atención un bolso rojo lleno de polvo, a un costado de uno de los armarios. Cuando lo abrió, descubrió que había pertenecido a Patty Runfola, una alumna que lo extravió en el año 1957, cuando tenía 15 años.
Dentro del bolso encontraron elementos que reflejan la época: útiles de escritura (lápices y gomas), maquillaje, fotografías, un chicle, un peine, el carnét de la bilioteca, un calendario y varias monedas que se repartieron entre los cinco hijos de Patty para recordar a su madre.
El hallazgo del bolso movilizó a la comunidad y entre todos colaboraron para encontrar a la dueña o a algún familiar. Finalmente la búsqueda dio resultado y dieron con los descendientes de Patty, quien falleció en 2003.
Por el mundo debe haber muchos objetos escondidos – como el bolso de Patty Runfola – esperando a ser reencontrados para dar cuenta de sus épocas, de sus historias, de las historias de vida de sus dueños que es, en cierto modo, parte de la historia de la humanidad.






