Joep Vermolen interpreta (como si realmente lo fuera) a un compositor de jingles, introvertido y antisocial en extremo. Sus únicos contactos con el mundo son los dueños de la agencia de publicidad para la que trabaja, la tienda del barrio y amigos virtuales de videojuego de quienes no sabe sus nombres. Aparece su hermana, le invade la casa con una fiesta y por una canción improvisada – y la magia de la tecnología que todo lo registra y sube a las redes – llega el salto a la fama. Y Toon tendrá que lidiar con la fama, con su vida y hasta con sus sentimientos.
Desde los Países Bajos con actores y producción neerlandesa, dos temporadas con capítulos de 20 minutos que se hacen muy cortos. Por Netflix.






