En Saviano, un municipio de Nápoles, falleció Carmine Somesse, quien fuera su alcalde por 20 años. A los 66 años y víctima del Covid-19, era cirujano en el hospital Moscati de Avellino, donde falleció. Sus compañeros le rindieron un discreto homenaje en forma reservada. Pero cuando el coche fúnebre llegó a Saviano, la gente salió a las calles a despedir a su alcalde. Cientos de personas aplaudieron el cortejo a su paso por las calles del pueblo, desoyendo los consejos de permanecer en sus casas y hasta lo solicitado por la propia viuda, Marina Gambardella, que en un post de Facebook había solicitado respetar la cuarentena.
De camino al cementerio el coche fúnebre, a quien le tuvo que abrir camino un móvil de de los carabineros para evitar embotellamientos, hizo una parada en el ayuntamiento en donde hubo una suelta de globos con los colores de la bandera italiana. A su vez, el vicealcalde, quien presidió la despedida, se quitó la banda tricolor que utilizan en las ceremonias oficiales y se la entregó a la viuda, entre el aplauso de la multitud y hasta los sones de una trompeta que interpretaba «El Silencio».
El delegado del gobierno en Nápoles, Marco Valentini, sostuvo que «Es muy grave lo que ha sucedido, con el vicealcalde presente llevando la banda tricolor, cuando miles de ciudadanos italianos no han podido celebrar los funerales de sus seres queridos para no violar la normativa vigente y no poner en peligro la salud pública». El presidente de la región de Campania, Vicenzo de Luca, declaró hoy al municipio «zona roja», por lo que a partir de ese momento nadie puede entrar ni salir, como tampoco abrirán las oficinas públicas.





