martes, 26 mayo, 2026

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La velocista olímpica Krystsina Tsimanouskaya, de 24 años, representante de Bielorrusia, se pudo ver en imágenes tomadas este domingo en el aeropuerto de Tokio Haneda, rodeada de policías japoneses, cuando en realidad tenía agendado competir en los 200 metros femeninos este lunes y el relevo de 4×400 metros el próximo jueves.

Afirmó que fue detenida después de quejarse públicamente de los entrenadores nacionales y llevada a la estación aérea en contra de su voluntad por funcionarios de su propio país. Inclusive, un fotógrafo la escuchó decir: «Creo que estoy a salvo. Estoy con la policía».

Había buscado la protección de los oficiales para no tener que abordar un vuelo a casa, como la obligaban, y luego en un mensaje enviado por Telegram a la agencia de noticias Reuters dijo: «No regresaré a Bielorrusia».

Una fuente de la Fundación Bielorrusa de Solidaridad Deportiva, que apoya a los atletas encarcelados o marginados por sus opiniones políticas, declaró a la agencia de noticias estar en conocimiento de que ella planeaba solicitar asilo en Alemania o Austria el lunes.

Horas antes, el cuerpo técnico había estado en su habitación y le ordenó que hiciera las maletas, ya que la habían sacado del equipo «por el hecho de que hablé en mi Instagram sobre la negligencia de nuestros entrenadores».

Anteriormente se había quejado de que ingresó en el relevo de 4×400 m después que se descubrió que algunos miembros del equipo no eran elegibles para competir en los Juegos Olímpicos porque no se habían sometido a una cantidad suficiente de controles de dopaje.

«Algunas de nuestras chicas no volaron aquí para competir en el relevo 4×400 m porque no tenían suficientes controles de dopaje», reveló desde el aeropuerto.

«Y el entrenador me agregó al relevo sin mi conocimiento. Hablé de esto públicamente. El entrenador en jefe se me acercó y me dijo que había una orden de arriba para sacarme».