Horacio Rodríguez Larreta, el Presidente y Axel Kicillof. Los tres juntos, sentados antes las cámaras, para convalidar las medidas presidenciales, en una crisis sin precedentes en la Argentina y en el mundo. Sin miserias humanas como negar un saludo o correrle la cara a un dirigente opositor, gestos caprichosos del pasado de la actual vicepresidenta.
Alberto Fernández encaró el problema sin grietas y sin prejuicios ideológicos. Los tres pusieron las disputas internas en suspenso, y coordinan acciones contra este «enemigo invisible» que es el coronavirus. Una foto a la altura de las circunstancias. Una alegría entre el vértico del temor y la incertidumbre por lo que está por venir.







