En Rusia, un hombre se dio cuenta de que los inmigrantes que quieren entrar a la Unión Europea cruzando la frontera de este país con Finlandia podían ser un gran negocio, y lo montó. Construyó una mini frontera falsa en la provincia de Leningrado, con signos y postes hechos por él mismo para que sus clientes tuvieran la «seguridad» de que estaban abandonando Rusia y entrando en la UE.
Pero como no podía ser de otra manera, cuatro de sus estafados clientes lo denunciaron a las autoridades rusas y fueron éstas quienes luego montaron un engaño. Esperaron a que el «emprendedor» guiara al grupo de extranjeros al distrito de Víborg por un camino normal primero para después internarse a pie en los bosques de la zona hasta llegar al lugar donde había colocado el montaje. Allí los esperaban los agentes rusos del Servicio Federal de Seguridad.
Resultado: los inmigrantes juzgados, multados y depostados por no cumplir con las normas de residencia del país. El estafador a la espera de ser juzgado ya que se está investigando que no haya cometido otros fraudes.






