miércoles, 7 diciembre, 2022

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En los últimos días, el Ciclo Básico Común (CBC) de la UBA volvió a estar en el centro de la discusión. El debate se disparó a partir de una propuesta de “Avancemos UBA” y pronto las redes sociales, en especial Twitter, se inundaron de opiniones al respecto: ¿conviene mantener la obligatoriedad del CBC o permitir que se saltee ese año por un examen de ingreso?

La agrupación liberal propuso que se habilite la posibilidad de tomar un examen de ingreso que reemplace al CBC. De ese modo, plantean, muchos estudiantes se “ahorrarían” un año de cursada e ingresarían directamente a la carrera. “Es un año adicional de cursada en aulas explotadas, con horarios poco prácticos y contenidos repetidos”, señalan en una publicación.

El CBC se creó en 1985 a raíz de años de exámenes, cupos y aranceles durante la última dictadura militar. La idea era asegurar un tránsito más fluido entre la secundaria y la universidad y nivelar estudiantes con realidades educativas muy disímiles. Hoy el CBC consta de seis materias: dos comunes, dos según la orientación de la carrera y dos específicas de la disciplina elegida.

Felipe Vega Terra, director del CBC, descartó en diálogo con Infobae que se evalúen modificaciones, pero celebró el debate: “Siempre son bienvenidos. La universidad es un ámbito plural, con agrupaciones de derecha e izquierda. Esa es una de sus fortalezas y recibimos el debate con alegría”.

El director del Ciclo Básico Común remarcó que se trata del primer año de la carrera, que “no es algo que esté aparte”, sino que se articula con las facultades y que la mayoría de los profesores dan clases también en las unidades académicas. Según su mirada, el CBC implica el pasaje del nivel medio al universitario en dos sentidos: por un lado, ayuda a la adquisición de habilidades para afrontar un trayecto más exigente y complejo y, por otro lado, busca suplir las falencias de la secundaria.

“Lamentablemente de un tiempo a esta parte, por la crisis de la secundaria, los estudiantes que recibimos llegan sin algunos saberes fundamentales y como la UBA nunca resignó la excelencia académica que la caracteriza, hay un trabajo de nivelación. El CBC cumple esa función de preparación, de otorgar saberes indispensables para desarrollar en las carreras, que se van complejizando cada vez más con el correr de los años”, explicó.

Con respecto a la propuesta de “ahorrar” tiempo de cursada, Vega Terra aclaró que en la UBA existe la posibilidad de rendir libre, que en las mesas de examen se ofrece esa opción aunque son muy pocos los estudiantes preparados para hacerlo. “Obviamente hay excepciones, pero el salto de la secundaria al CBC es importante, la exigencia es mayor”, señaló.

Para Marcelo Rabossi, profesor e investigador de la Universidad Torcuato Di Tella, el CBC ya cumple una función de examen de ingreso que se extiende durante un año. “Que se lo considere parte de la currícula universitaria y no como un gran mecanismo de selección previo al ingreso a la universidad, es más una definición política que otra cosa”, expresó.

El especialista hace referencia en que, al fin y al cabo, ese primer año termina ejerciendo de filtro. Desde hace décadas se habla de tres tercios para distinguir el recorrido de los estudiantes. Un tercio lo supera en tiempo y forma, es decir, en un año. Un tercio necesita un cuatrimestre extra para lograrlo. Mientras que el tercio restante abandona o cambia de carrera en el medio del trayecto.

“Desde el punto de vista de enmendar las falencias de la secundaria ha sido y es un mecanismo útil y casi inevitable, consecuencia de una escuela que no cumple con las funciones que se le encomiendan”, planteó Rabossi, quien también consideró válida la propuesta de la agrupación estudiantil.

“Debemos pensar que los exámenes son instancias evaluativas con el objetivo de conocer las necesidades del alumno para así ayudarlo. Es un error pensar que son elementos de castigo para estigmatizar o discriminar, como culturalmente se nos ha hecho pensar. Ocurre que en la Argentina, quienes deberían dar el ejemplo cuestionan el mérito y el esfuerzo. Y de aquí la demagogia del libre ingreso, que a la larga o a la corta y para muchos, termina transformándose en una especie de libre deserción”, opinó.

Por su parte, Mónica Marquina, doctora en educación superior y miembro de la Fundación Alem, piensa que el CBC fue útil a lo largo del tiempo a la hora de articular el nivel secundario con el universitario. Del mismo modo, recordó que existe una posibilidad de “ganar” tiempo que es UBA XXI, que en la modalidad virtual permite a jóvenes del último año escolar cursar y adelantar materias del CBC.

“Quienes piden el desmantelamiento del CBC están desinformados o quieren instalar una discusión política que atrasa. Porque hoy las opciones de entrada a la UBA incluyen a todos los jóvenes. Un examen tradicional de ingreso es la expresión de la supervivencia del más fuerte, es decir, del que tuvo mejor educación secundaria, o de quien puede pagar un curso de ingreso”, advirtió Marquina.

En la misma línea, cerró: “El CBC podrá seguir mejorando, pero las soluciones de volver al pasado no están para nada en sintonía con una mirada democratizadora, mucho menos en este tiempo en que los problemas del secundario colocan a los jóvenes en diferentes puntos de partida. Por eso, quienes no quieren el CBC, tienen la posibilidad de no hacerlo, pero no por ello deben asumir que nadie lo necesita”.