Este jueves, el Senado aprobó el acuerdo con el FMI con 56 votos a favor y 13 negativos. Desde hace semanas que en el Gobierno repiten que una vez que se convierta en ley el entendimiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI) se iniciará una nueva etapa para la administración de Alberto Fernández.
Esta nueva etapa tendrá una prioridad inmediata:reducir los altos índices de inflación. El impacto del incremento de 4,7% en febrero aún golpea al Gobierno que este viernes anunciará los detalles de la “guerra” contra la suba de precios.
Pero además se buscará mostrar a un Presidente más activo en el conurbano y el interior mientras se intenta bajar la tensión en las calles con las organizaciones sociales e intentar tender puentes con La Cámpora y los sectores más duros del kirchnerismo para sostener la gobernabilidad de cara a 2023.
En rigor nadie sabe cómo continuará la convivencia del albertismo y el kirchenrismo, con diferencias que ya no se ocultan. De hecho este jueves la propia portavoz del Gobierno Gabriela Cerruti confirmó que Alberto Fernández se comunicó con Cristina Kirchner tras los ataques a su despacho en el Senado, pero no obtuvo respuesta.
Lo cierto es que la prioridad absoluta por estas horas es el tema inflación. Para eso se espera que el mandatario anuncie el viernes desde Tucumán la ampliación de los precios cuidados y se fijen precios máximos para artículos de primera necesidad.
También se podría anunciar una suba del 2% las retenciones a la harina y aceite de soja y ampliar los fideicomisos para subsidiar el valor local de la harina.
Se espera que el Presidente se reúna desde el próximo lunes con actores de la Unión Industrial Argentina (UIA), la CGT y la CTA para dialogar sobre estas cuestiones. Será una convocatoria para discutir precios y salarios.






