En medio de las manifestaciones y los reclamos por mayor seguridad desatadas tras el crimen del kiosquero en Ramos Mejía, Aníbal Fernández, sostuvo que casos de inseguridad suceden «en todos los lugares del mundo» y aseguró que el Gobierno no tiene «ni mano dura ni mano blanda».
A partir de la masiva marcha en reclamo de Justicia y mayor rigurosidad en las fuerzas de seguridad realizada el lunes por los vecinos de Roberto Sabo (48), Fernández aseguró que el Gobierno no tiene «ni mano dura ni mano blanda» y sumó: «No le vamos a pegar a la gente ni tirarle escopetazos».
El ministro de Seguridad explicó que hay «6 mil efectivos en el Conurbano», y explicó con ironía: «Esto no es Carrefour que uno va a la góndola y agarra 200 gendarmes».
«Sergio Berni dijo que la inseguridad es una enfermedad endémica», citó uno de los cronistas y el ministro replicó: «Sucede en todos los lugares del mundo, si a eso se refiere, en algunos más y en otro menos. Cuando uno está revisando estas cosas, las estadísticas no son nada. No se pueden explicar muchas cosas, cuando estamos trabajando en algo tan delicado”, definió Fernández.
“Las fuerzas están. Ayer envié 500 efectivos más”, reforzó Fernández ante el cuestionamiento de los periodistas que trasladaron los reclamos repetidos en la marcha del lunes en Ramos Mejía.
Y agregó: “No es un tema de la policía federal. Lo estamos haciendo con Gendarmería. La Matanza tiene un millón y medio de habitantes. Pretender estar uno en cada cuadra es impensado”.






