lunes, 22 junio, 2026

NBNN RADIO EN VIVO

El coronavirus los es todo. Desde el primer brote (conocido) en Wuhan a principios de año, pasando por las ramificaciones europeas hasta llegar a nuestras tierras, no paramos de escuchar coronavirus por acá, coronavirus por allá, infectados, muertos, infectólogos diciéndose y contradiciéndose, cuarentena, permitidos, controles, gimnastas virtuales, balcones con música, aplausos, tomar distancia, barbijo, que si los muertos bajan en España, que si los infectados suben en Italia, que si Nueva York, Tokio o Londres, recetas por internet, conciertos por zoom, que si seremos mejores o peores después de este reto, maratones de series y películas, que si se lo agarró Tom Hanks, que se lo pescó Dybala, que si fulano (famoso) hace la cuarentena con el hijo, que si mengano (deportista) en su mansión millonaria, recitales hogareños, fosas comunes, cadáveres apilados, lavandina. alcohol, mascarilla, protocolo, bancos, jubilados, desempleo, crisis …

¡¡Bastaaaaaaaa!!

Nadie puede negar la importancia de estar bien informado y más en medio de una pandemia que afecta a todos los rincones del planeta. Pero no se puede vivir pendientes y alarmados todo el tiempo, minuto a minuto, todo el día, todos los días del coronavirus y su rastro de infectados y muertos.

El mundo sigue girando y pasan cosas. No es cuestión de negar los hechos sino de no perder el foco en otros acontecimientos que, importantes o no, ocurren y hacen a este planeta ser lo que es y de paso descansamos de la pandemia. Un ejemplo que ya mencionamos en Ni Blanco Ni Negro: la contaminación en las grandes ciudades está retrocediendo. Otro ejemplo: en Valcuende, una localidad de Castilla-León (España) nació un bebé ¡¡luego de 64 años si nacimientos!!. Y otra: las cataratas del Iguazú están sin agua, tampoco hay turistas que las visiten. La última y termino con los ejemplos: el peso se sigue devalando.

Entre el encierro y la noticias unívocas sobre «ya sabemos qué tema», no hay cabeza que aguante. De todas formas no vamos a dejar de informar sobre «ya sabemos que tema» porque es imposible y sería irresponsable dejar de hacerlo.

Por el momento vendría bien apagar la televisión, la radio, la compu y cualquier otro dispositivo electrónico, tomar ese libro cuya lectura pospusimos por mucho tiempo, por no haberlo tenido y entregarse a la fantasía, a la imaginación y a viajar por un mundo distinto. No se alarme que en el tiempo que dure la lectura no se perderá de nada: cuando termine de leerlo, el coronavirus, lamentablemente, va a seguir estando ahí, pero usted habrá ganado un tiempo precioso.