Es cierto que cada quien hace con su dinero lo que le plazca. Las personas son libres de invertirlo, gastarlo, regalarlo, donarlo y hasta quemarlo (en privado, porque es delito).
Hay quienes han encendido un cigarrillo con un billete de USD 100 prendido fuego o han arrojado dinero a la multitud. Hay quienes tienen poco y así y todo, generosamente aportan para alguien que esté más necesitado que ellos.
También los hay quienes la levantan en pala y cada vez son más millonarios. Visionarios, trabajadores, gurúes, como quieran llamarlos, pero con fortunas, muchas veces, equiparables al PBI de un pequeño a mediano. Y arman sus fundaciones, seguramente con algo de bondad y una pizca de desgravación impositiva, para hacer «filantropía».
Tal el caso de Jeff Bezos, dueño de Amazon y la persona más rica del mundo con una fortuna personal de 110.440 millones de euros, quien anunció que donó 90 millones a 32 organizaciones en 23 estados que están ayudando a familias sin hogar. Por supuesto que la donación fue a través de la Bezos One Day, la fundación que creó con su ex exposa.
Si uno se abstrae de cualquier cifra y se centra en el monto donado, realmente 90 millones es mucha plata. Ahora bien… ¿Cuánto representa la donación sobre el total del patrimonio? Apenas el 0,081 de toda la fortuna de Bezos. Visto así, no queda otra que pensar que a la persona más rica del mundo le llora un poco el bolsillo. 110.400 millones alcanzan para vivir 100 vidas. ¿Cuántas casas se pueden construir con 90 millones?
Cada uno es libre de hacer con su dinero lo que le plazca, pero donar el 0,081 de una fortuna hipermillonaria no es hacer filantropía. Ya se, peor es nada.






