El 2 de febrero el salto de agua más importante de Ecuador, la cascada de San Rafael de 150 metros de alto y 40 de ancho ubicada en el río Coca, se transformó en apenas un hilo de agua.
La erosión en el río Coca provocó un desplome metros antes de la formación de la cascada por lo que el río fluye por debajo de un arco que sobrevivió al derrumbe. Ahora el agua cae en tres secciones separadas de pendiente más suave ocultas a la vista desde los miradores ubicados alrededor de las cascada.
Los geólogos están investigando las causa que provocaron el derrumbe y hasta ahora hay dos teorías. Algunos sostienen que se produjo por causas naturales vinculadas a la erosión ya que la cascada se encuentra en una zona volcánica, de suelos formado por la lava acumulada en millones de años. Mientras que otros geólogos investigan la responsabilidad de la construcción de la nueva planta hidroeléctrica Coca-Codo Sinclair, la más grande del Ecuador sobre el curso del río Coca.
El problema de la erosión no se restringe a la desaparición de la cascada. El martes 7 de abril, el hundimiento de la tierra también hizo colapsar las bases y tuberías del Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE) y el Oleoducto de Crudos Pesados (OCP). Esto provocó un derrame de petróleo en aguas del río Coca.
Dado lo caudaloso del río Coca el petróleo rápidamente avanzó hasta el río Napo y podría llegar a Perú para terminar e el río Amazonas. Las comunidades indígenas aguas abajo del derrame expresaron su preocupación ya que la pesca es su principal sustento.
La preocupación de los geólogos se centra en la erosión regresiva del río Coca, que comenzó por la cascada de San Rafal, siguió aguas arriba en la zona de lo oleoductos y puede seguir remontando el río, afectando poblaciones cercanas e, incluso, a la misma represa.






