Agentes de la policía de fronteras de Estados Unidos participaron el pasado enero en una operación en territorio de Guatemala para detener a un grupo de migrantes hondureños y enviarlos de vuelta a su país. Los agentes se encuentran apostados en territorio guatemalteco solo para entrenamiento de las fuerzas locales en temas como la lucha contra el tráfico de drogas, teniendo prohibido por el Departamento de Estado su participación en operaciones regulares de las fuerza policial local.
The Wall Street Journal adelantó un informe del Senado de EEUU en el cual se revela la participación de los agentes en la operación. El 15 de enero una caravana de inmigrantes hondureños dispuestos a llegar a México para luego pasar a los EEUU, cruzo la frontera con Guatemala. Allí se toparon con agentes del departamento de protección de fronteras guatemalteco, apoyados por el personal de EEUU quien fueron los que consiguieron los autobuses y conductores para deportarlos.
Si bien en un principio el Departamento de Estado Norteamericano negó el hecho, ante la presión de senadores demócratas terminó por reconocerlo. Se trató de “una violación directa del acuerdo con el Departamento de Estado que además expone al Gobierno de Estados Unidos a potenciales responsabilidades legales y financieras”, afirma el informe, elaborado por los demócratas del Senado.





