Salvamento Marítimo salió al rescate de un velero el pasado 9 de agosto que había reportado un incidente con una orca a 11 millas al sur de la costa española. No se trataba del primer encontronazo entre embarcaciones y estos cetáceos en el Estrecho de Gibraltar.
Desde el mes de marzo, se han multiplicado las colisiones de las orcas con naves de recreo produciendo hasta un centenar de daños, según informa la televisión pública española.
«Las orcas lo que hacen es interaccionar sobre todo con un tipo de embarcaciones como los veleros que lo que hacen es ir directamente a su timón y le empujan, hacen un contraste de fuerzas con el timón y en ocasiones acaba en fractura», afirma, Ezequiel Andréu, investigador del grupo de trabajo de orca atlántica.
Andréu señala que estos encontronazos tienen precedentes, pero el aumento repentino y la frecuencia es lo que intriga a los investigadores españoles.
«Tenemos ciclos de interacciones en el pasado muy puntuales, de una forma tan continuada no, es algo bastante novedoso. La cuestión es cuando empezaron», señala.»Es verdad que este verano y sobre todo en septiembre y octubre del año pasado se ha intensificado muchísimo; pero la cuestión es que no lo hacían antes. Es un patrón comportamental que está siendo reiterado ahora».
Los investigadores creen que se debe a un aumento de la demografía de las orcas en la zona, que hace varios años tan solo alcanzaban los 50 ejemplares divididos en varios grupos.
«Si se ha incrementado es posible que haya más orcas juveniles y es una de las hipótesis que estamos albergando ahora mismo, es decir, que al haber más individuos jóvenes pues estén desarrollando un patrón de aprendizaje de las técnicas de caza», señala Andréu.
«Es una de las posibilidades», agrega. «Estamos viendo que hay algunos indicios de que los individuos adultos suelen permanecer en los laterales de la embarcación en muchas de las interacciones y son los juveniles los que se introducen debajo del barco e interaccionan en algunos casos».
La pregunta de cómo surge este comportamiento, los investigadores intentan responderla a partir de varias hipótesis como que el comportamiento de la orca sea una respuesta a una reacción agresiva por parte del ser humano.
«Insistimos que no es con ningún tipo de intencionalidad. No tienen la intención de destruir absolutamente nada, simplemente se desarrolla ese comportamiento y lo siguen reiterando. Puede ser por otro tipo de casualidad. O incluso puede ser que a medida que haya ido creciendo la población han establecido ese mecanismo de proceso de enseñanza para la progenie».






